Mamparas de cristal: Todo tipo de soluciones

mamparas de cristal

Elegir la mampara de cristal según nuestras necesidades parece una obviedad, pero no es una tontería. Las necesidades que tiene un niño, un adulto o una persona con dificultades de movilidad son muy distintas, por eso la mampara que elijamos debe ser práctica.

Así, por ejemplo, pensando en los niños, las que se abren por la mitad son perfectas para abrirse desde fuera y se evitan salpicaduras. En cambio, las personas con movilidad limitada necesitan una mampara más resistente, segura y con puntos de apoyo.

El tamaño del espacio disponible y la forma del plato (cuadrado, rectangular o curvo) condicionará también la elección de la mampara entre los distintos diseños.

El sistema de puerta corredera de la mampara es el más utilizado, ya que, al deslizarse sobre guías, las puertas no necesitan un ángulo de apertura y tampoco restan espacio al baño. Las puertas batientes, es decir, las que se abren hacia adentro o hacia afuera o en ambos sentidos, son muy prácticas en los baños amplios. Su principal ventaja es el mayor espacio que dejan en la entrada al plato, además, su estética es muy minimalista y apenas necesitan perfiles. El sistema de puerta de panel fijo es la mejor solución para instalarse en baños pequeños, ya que ni ocupan espacio ni tampoco restan luz. El panel fijo se sujeta une a la pared y cuanto mayor sea la altura de la mampara menos posibilidades tendrá el agua de salpicar por la parte de arriba de la ducha.

La perfilería y los rodamientos no son solo una cuestión estética, pues su calidad determinará la mayor o menor durabilidad de la mampara. Para las mamparas correderas se recomienda que los rodamientos sean dobles para ayudar al deslizamiento y para garantizar la apertura suave y silenciosa, además, con ellos se reduce el desgaste de los rodamientos.

Respecto al material de los paneles y a su acabado, el cristal ha venido a sustituir al acrílico. Se trata de un tipo de vidrio templado de seguridad muy resistente a los impactos y, cuando se produce su rotura, lo hace en pedazos muy pequeños, con formas redondeadas y sin partes cortantes. En cuanto al grosor del cristal, se recomienda unos mínimos, que en las puertas correderas sea de 6 mm y en los paneles fijos tenga 8 mm o más. Respecto al acabado del cristal lo más habitual es ponerlo transparente, puesto que da la sensación de mayor espacio. Pero también los hay traslúcidos, serigrafiados o incluso con decoraciones en vinilo, que también realizamos.

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